13 de noviembre de 2010

La flecha negra - Robert Louis Stevenson



Google me dice que hoy es el 160 aniversario de Robert Louis Stevenson.

No voy a decir nada que la Wiki no pueda decir por mí. Sólo que no me gusta. En general. Y que ha escrito uno de mis libros preferidos, en particular. No soporto La Isla del Tesoro, no me gusta el Dr. Jekyll y el cuento de Olalla (de vampiros) me dejó bastante indiferente.

Pero luego he leído mil millones de veces (sobra decir que exagero, ¿verdad?) La Flecha Negra.  (La wiki os enlaza tb a un resumen, os cuenta hasta el final, así que cuidado...)


La traducción de la carta de Juan Enmiéndalotodo que aparece en mi libro me parece mucho más bonita (diría que acertada, pero no conozco el original, así que no lo sé...) que cualquier otra que se pueda encontrar por internet, así que ahí os queda:


Cuatro negras flechas en mi cinto había
por las cuatro penas, que el alma tenía.

Cuatro son los nombres de los malnacidos
que de vez en cuando nos han oprimido.

Una ya ha volado, y con tino cierto:
Appleyard el viejo, ha caído muerto.

Otra a Master Bennet temblando le aguarda;
el que incendió a Grimston, paredes y bardas.

A Sir Oliverio otro habrá que mate;
el que a Enrique Shelton le cortó el gaznate.

La cuarta la guardo para Sir Daniel,
que es la diversión justa para él.

Vuestro merecido tendréis por lo hecho:
una negra flecha para un negro pecho.

Decid de rodillas vuestras oraciones,
que os llega la hora: sois muertos, ladrones.

JUAN ENMIÉNDALOTODO.

Item más; tenemos más flechas y buenas cuerdas de cáñamo para los demás que os siguen.

23 de septiembre de 2010

Louis de Clermont, Conde de Bussy


"Monsoreau dirigió a su interlocutor una mirada, con la cual quiso penetrar hasta el fondo de su alma, pero aquella mirada tuvo que detenerse en la superficie, pues los tranquilos ojos y la amable sonrisa de Bussy no le permitieron ir más allá."

"Bussy, en fin, se encontraba en uno de esos momentos en que la criatura llega al apogeo de la perfección: era menos que un dios, porque era mortal; pero seguramente era más que un hombre. Era aquel un espectáculo que causaba espanto."

"Y se ausentaron pálidos y consternados de aquella casa maldita.
En ella, sin embargo, habían encontrado con la imagen de la muerte, la desesperación profunda que centuplica las fuerzas; en ella habían adquirido la indignación generosa que hace al hombre superior a su esencia mortal."


(Extractos de "La dama de Monsoreau" de Alejandro Dumas)
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Si el verdadero Louis de Clermont d'Ambroise, Conde de Bussy fuera como el  Bussy creado por el grande de Dumas... Entonces, claro está, Diana de Meridor sería mi más terrible enemiga...

18 de septiembre de 2010

"Adam"

"He pasado tanto tiempo en el vacío que los colores de este mundo casi me dejan ciego" -Adam- (Torchwood 2x06)
Si no recuerdo mal... =P

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Ven. Enséñame tus recuerdos más ocultos. Enséñame ese momento, ese instante que guardas solo para ti. No va a ser mejor que los suyos, nadie tiene recuerdos mejores que los suyos, pero déjamelos ver, igualmente. Todos tienen su encanto. Todos tienen su poder. Déjame que los envenene con retazos de mi historia para así hacerlos míos y que así no me olvides nunca… Cuéntame tu mejor recuerdo. Cuéntame tu mejor tesoro. Cuéntame tu mayor secreto.


15 de septiembre de 2010

Silencio

Neme no viene a mí. Vaileor suena apagado, al igual que Zeta o Lireia. Arke no puede ser cruel porque sus ojos están demasiado tristes e Ígnea sigue volando en círculos, perdida.
Y ahora sólo me queda una dosis alta, muy alta, de melodrama. De melodrama barato e insustancial.
Y todo porque me falta. Y todo porque Mica no está. Porque me había acostumbrado tanto a su silenciosa presencia por las noches, bolígrafo en mano, antes de dormir. Porque me había acostumbrado tanto a su sonrisa irónica en mi boca cuando todo iba mal, a su desprecio por las lágrimas y la debilidad, a su embriagada locura y a su punto de amor y dependencia por todos y por todo... Porque me había hecho fuerte amparada, escudada en su fuerza.
Porque Mica estaba tan dentro de mí que ahora el vacío es más grande de lo que nunca, ningún personaje, había dejado en mí. Ni siquiera "él". Porque me ha dejado tan sola en este mundo de papel que a veces me falta el aire, que he perdido el rumbo y no sé si ni siquiera Silver, él que todo lo podía, sería capaz de sacarme de esta infinita noche sin tejados ni luna. 

6 de septiembre de 2010

El final

La última hora es siempre la hora más larga. Esperaba, minuto a minuto. Esperaba.
La última hora antes del fin siempre era eterna y lo sabía muy bien. Había vivido muchas últimas horas, muchos finales. Y toras habían sido largas, eternas.
Pero ninguna como esa. Ninguna como su última hora. La última hora antes del fin.


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Y la historia ha terminado...

16 de agosto de 2010

Fin de trayecto

-Considéralo fríamente, bonita. Si te quedas aquí te encontrarán. Sabrán que eres tú y estarás muerta antes de que te des cuenta. No te queda otra opción que venir conmigo y esconderte al llegar.
-¿Al llegar a dónde?
-Al final. Siempre se llega al final.

31 de julio de 2010

Fuegos artificiales

A Neme le gustaba ver los fuegos de luces desde el aire. Sus imágenes, sus brillos, las explosiones que los mortales no podían apreciar desde su insignificancia...
Pero, por supuesto, nunca le dejaban. Por lo visto revolotear sobre petardos que, además, suben a distintas alturas, es bastante peligroso. Y, la gente, cómo no, está continuamente pendiente del cielo, con el consiguiente riesgo de ser descubierto.  De modo que, siempre que había fuegos artificiales, a Neme le tocaba darse el paseo a pue y camuflarse entre la gente.
No podía asustarlos, pero vaya, estaban entretenidos y, oh, sí, estaban felices, así que al menos era entretenído de ver y la caza no solía ser complicada.
Y, oh, había niños. Niños a los que a veces podía hasta asustar. Pocas veces. Casi ninguna. Pero ahí estaba la opción....
Neme se sentaba en primera fila siempre que podía. Ese día, además, como no había restricción alguna, pudo acomodarse aún más cerca.
Por desgracia, no se acordó de algo tan sencillo como sentarse de espaldas al viento.
Cuando los fuegos comenzaron, se olvidó de todo, viendo cómo estallaban sobre él... Se dejó perder en la lluvia de colores, en las imágenes de fuego...
Hasta que las chispas empezaron a caerle encima. Eso, de primeras, no le gustó demasiado, pero como a Neme no le importaba el riesgo, no se movió del sitio.
Pero luego el viento le llevó el humo y al acre olor a pólvora, y Neme acabó tosiendo y teniendo que moverse más allá, perdiéndose los fuegos durante el trayecto.
-¡Jopetas! Con el sitio tan guay que tenía... ¡Dichoso viento!

24 de julio de 2010

Capitán

Se trata de uno de los barrios más bajos, peligrosos, oscuros y letales... de toda tierra conocida. Y no llegué a dominarlo por casualidad. Oh, no. Sino por ser aún más peligroso y letal... ¿Quieres que te lo demuestre?


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Llevo casi 17 capítulos de esta historia. No se si alegrarme o echarme a temblar. Tengo miedo de no acabarla nunca. Tengo miedo de no poder continuarla de que, en algún momento, la magia desaparezca y el Grey permanezca ahí, parado, como tantas otras historias...
Tsk...

12 de julio de 2010

Campeones...

Neme estaba feliz. Era la gran final, faltaban dos minutos y su equipo iba ganando.  Fabuloso, fabuloso. Si vencían, esa noche la gente saldría a celebrarlo, por lo que la calle estaría llena de maravillosa-sangre-eufórica.
La adrenalina que inundaba la sangre humana era grandiosa. No había nada mejor que la sangre, salvo la sangre cargada de dulce, dulce adrenalina. Le hacía sentirse aún más fuerte, aún más rápido, aún más ligero, aún más sigiloso y terrible y mejor. Era lo más parecido a una droga que un vampiro podía conseguir.
Huelga decir que Neme prefería la adrenalina del terror, porque a ella se sumaba la satisfacción de asustarlos, aterrorizarlos, de verlos temblar y gritar de miedo, de tenerlos a su merced pidiendo clemencia... pero era mucho más fácil de conseguir y la euforia también estaba bien, también era grandiosa...
Un minuto y sus ojos brillaban de emoción, se puso de pie en el salón y empezó a dar saltitos nerviosos a la pata coja, alternando ahora una pierna, ahora la otra.
Sus padres lo miraron, sonriendo, y luego se miraron entre sí. Neme no vio cómo se guiñaban un ojo.

-Hoy habrá demasiados humanos en la calle, Neme, será peligroso. Es mejor que te quedes en casa.

El vampiro se quedó inmóvil, mirándolos con los ojos muy abiertos.

-No... no... ¡jopetas! ¡No! ¡Hoy no puedo quedarme! ¡Hoy no! ¡Me niego! ¡No podéis hacerme esto!

Empezaba una pataleta y ya estaba gritando cuando sus padres se echaron a reir. Le estaban tomando el pelo. Se sintió terriblemente humillado. Por un momento, se le empañaron los ojos por la vergüenza y la rabia, pero entonces el árbitro pitó el fin del partido y la euforia lo invadió a él también, campeones, campeones, y corrió gritando a por su capa para echar a volar, libre en la noche.

-¡Ganamos! ¡Ganamos! ¡Oe! ¡No volváis a reíros de mí así! ¡Jopetas! ¡No es justo! Pero oh, ¡campeones! ¡Sí!

En el castillo.

El castillo tenía cuatro torres, dos a cada lado. Cuatro majestuosas torres que apuntaban al cielo. Bueno, la segunda por la izquierda era, quizá, algo más baja que el resto, y la cuarta puede que estuviese algo torcida, pero aún así, los cuatro tejados puntiagudos resaltaban en el azul del cielo, justo entre dos nubes blancas.
En el salón del trono, el Rey descansaba sobre su majestuosa silla mientras que, a su lado, la princesa... ¿rubia o morena? Mmm... sí, mejor morena, permanecía de pie a su vera, con un... una flor en la mano.
Al piso superior solo se puede acceder mediante unas escaleras. Justo ahí, aunque... ¡jopetas! casi parecen cajas apiladas... mejor no hay más pisos. Solo uno. Y aquí, donde antes había unas escaleras, un príncipe con una espada, luchando con un monstruo que viene a comerse a la princesa. Un terrible monstruo con un ojo y tres brazos y cinco piernas y cuatro orejas y de color verde, por ejemplo. Pero el monstruo va a perder porque no sabe que el príncipe es un vampiro... así, con colmillos blancos y capa... y que es muy malo y que acabará con él en menos que...

-¿Qué estás hasiendou?

Neme miró, furioso, al recién llegado. Alargó la mano con hastío, cogiendo el tomo que reposaba al otro lado de la mesa. Pasó varias páginas hacia alante y varias hacia atrás, buscando.

-Nothing.

Y, enfadado y desencantado, guardó las pinturas en la caja y enrolló el papel.
Dichoso profesor... ¡jopetas! ¡Si estaba quedando un dibujo genial!