2 de septiembre de 2011

Capítulo 14 - Cámara de fotos

Le repitió de memoria la dirección de la mujer y el Gato negó con la cabeza mientras aceleraba.

-Vas directo a la boca del lobo... ¿La bolsa?

Tras ponerse el cinto, Sombra vació el contenido de la bolsa en su regazo. Por el peso ya se había imaginado el contenido. El tan familiar peso de su Nikon D60.

-Bueno, así ya no tienes que comprar otra... ¿Sigue funcionando?

-Veamos... Encender enciende... y... ¿No reconoce la tarjeta? ¡Mierda!
-¿Qué?
-¡No está!
-¿El qué?
-¡La puta tarjeta de memoria!

Se sujetó el pelo con una de las manos, desesperado. Ya estaba harto. Que les dieran a la puta tarjeta, el fiambre, a la mensajera y a la madre que los parió a todos. El Gato apartaba la mirada de la carretera de vez en cuando para mirarlo.

-A ver, angustias, tranquilízate... ¿No hay nada más en la bolsa?
-Pues... La cámara, la entrada de un local... un par de nueces... y un recibo de Correos.
-¿Un recibo de Correos? Pues ahí tienes tu tarjeta. Espera, ¿has dicho nueces?
-¿Crees que mandé la tarjeta a algún lado? ¿A dónde? ¿Y qué diablos hace Correos abierto a las...? ¡La leche! ¿Llegué tan tarde a casa?

El Gato se inclinó sobre el recibo, dando un volantazo.

-Temprano. A eso en mi casa se le llama temprano. -Dio un frenazo, aparcando con una maniobra cargada de chulería, y le hizo un gesto con la cabeza hacia el edificio más cercano. -Fin del billete.

Sombra miró el portal con desgana.

-Es el tercero no-se-qué. No sé si me lo dijo. -Se rascó la nuca maldiciendo una vez más la resaca. -Creo que voy a tener que llamarla de nuevo para preguntar la letra.
-¿Quieres que vaya a hacerte compañía o te vales tú solito? ¿Y de dónde coño sacaste esas nueces?

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Y entonces...
a) Sombra le pide que le acompañe.
b) Sombra le echa un par de... nueces y sube él solito.
c) Sombra se echa atrás y le dice que mejor van a Correos a preguntar.
d) Sombra... ¿Qué hace Sombra? ¡Cuéntamelo, please, que estoy parca de ideas!

25 de agosto de 2011

Encuesta capítulo 13

He ahí los nuevos resultados.
En breves, cogeremos la carretera hasta su casa.  ;)



22 de agosto de 2011

Bitter:Sweet - Dirty Laundry

Una canción para amenizaros el último día de votaciones.
No recuerdo muy bien cómo llegó a mí esta canción, pero es la primera que escuché de este grupo y me encanta.


17 de agosto de 2011

Capítulo 13 - La bolsa

- Creo que no me conviene volver a ese piso, Gato... me ha visto mucha gente y los tipos que me persiguieron gritaron que era un ladrón. Apuesto a que alguien aún me reconoce.

El Gato asintió y miró a los otros dos.

-¿Os podríais ocupar vosotros? Si veis que hay algún problema os largáis enseguida. No quiero heroicidades. No pienso ir a salvarle el culo a ningún gallito. -Miró a Sombra. -No a nadie más.
-¿Piensas ir con ese gilipollas?

Gato asintió y ordenó a Sombra que les diera la llave, cosa que hizo al punto, tendiéndoles la cajita blanca.

-No deberías hacerlo, Gato.
-Y vosotros deberíais estar largando ya para esa casa y cerrando la boca... -Se llevó una mano a los ojos. -Por favor... -Y les dedicó su mejor sonrisa de cine. -Y ahora tú... espero que todo sea cierto y que no me guardes otra... Más te vale. Vamos. No tenemos tiempo que perder.

Salieron de la casa y se metieron en el Slk del Gato. Para Sombra, montarse en el mercedes plateado del Gato era casi un acto religioso. No le gustaban los mercedes, pero aquel tenía el mismo aire chulesco de su conductor, que bajó la capota y lo miró con aire cansado.

-¿A la estación?

Sombra asintió, poco convencido. Re-sa-ca.

-Deberías aprovechar e ir llamando a la mensajera esa...

Sacó el número y marcó los seis dígitos maldiciendo los pitidos de las teclas. Ojalá el Gato le hubiera dejado tomarse esas aspirinas... Nada. Volvió a marcar. Al tercer tono, una voz de mujer contestó. Sonaba molesta.

-Allô.
-Este... hola... Soy... -Miró al Gato buscando ayuda pero estaba concentrado en la carretera, o al menos eso aparentaba. -¿Me has traído un paquete esta mañana? A nombre de Sombra. Me dejaste este número.

La chica tardó unos segundos en contestar.

-Pásate por mi casa.

Y le dio una dirección y colgó. Sombra miró al Gato, que ya aparcaba en la estación.

-Que vaya a su casa. -Y le repitió la dirección.
-No me jodas, Sombra... Vamos a por la mierda esa de la consigna y ya veremos.

Sombra tuvo que hacer uso del resto de su dinero y de parte del del Gato para sacar la bolsa que correspondía con el ticket. Era una bolsa negra y opaca, plástica, bastante grande. Y tenía publicidad de una tienda de ropa. No llegó a abrirla. De soslayo reconoció a uno de los tipos de gimnasio del piso.

-Gato...

Le hizo un gesto con la cabeza y él asintió. Se volvieron y se acercaron a la puerta, para echar a correr hacia el coche. El Gato saltó la puerta antes de abrir, siquiera, como recién sacado de una película. Cuando Sombra cerró la puerta ya estaba arrancando, y el tipo del gimnasio les estaba dando alcance. Llegó tarde.

-¿A dónde?

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a) ¿A un sitio alejado para inspeccionar la bolsa?
b) ¿A la casa del Gato de nuevo?
c) ¿A casa de la mensajera?
d) ¿Vuelven a la estación a interrogar al tipo?
e) ¿Otra? ¿Qué? ¡Cuéntamelo!

(PD: Perdonad el retraso... Pero, como habéis podido comprobar, ando un poco carente de imaginación estos días...)

8 de agosto de 2011

Encuesta capítulo 12

No sé por qué ahora no me salen las encuestitas monas como antes, para copiar y pegar... pero bueno. Los resultados de este capítulo son:

1 voto para que vayan al piso del difunto.
4 votos para que tiren hacia la estación.
0 votos para que vayan al piso de Sombra.
3 votos para que llamen a la mensajera.
1 voto para "otros".

¡Próximo capítulo en breves!

27 de julio de 2011

Capítulo 12 - Distintas versiones

Sombra tomó aire con fuerza y asintió.

-Vamos dentro...

Temía cruzar el umbral, de algún modo. Pero también, de algún modo, era el Gato y no podía evitar sentirse en casa allí. Vale que el apartamento del Gato hacía sentirse en casa a cualquiera... pero era diferente. Se dejó caer en el sofá, bajo la mirada amenazante de los dos colegas que ya estaban allí.

-¿Quieres tomar algo?

Era una pregunta retórica. El Gato ya estaba llenando de ron un vaso de tubo. Sombra contaba con los dedos.

-¿Cada cuanto tiempo se puede tomar una aspirina?
-¿Cuántas llevas?
-Creo que... tres. O cuatro.

El Gato lo miró fijamente, analizándolo unos instantes antes de apartar el vaso que le tendía. Le dio un trago antes de dejarlo sobre la mesa.

-Igual deberías parar. -Le tiró un par de hielos con la mano, que Sombra frenó y recogió malamente, y una botella de agua que le golpeó el pecho. Con fuerza. Argh. Y se sentó en el otro sofá, frente a él. -Venga. Empieza a largar.

Sombra se pasó el hielo por la nuca. Ayudaba un poco. Poco.

-Una o dos más no me van a matar... -La mirada de Gato le decidió a no seguir por ahí. -Vale... No hay mucho más que contar. No recuerdo nada de anoche. Igual deberíais empezar vosotros por ahí... Vamos, Gato, sabes que yo no te pegaría. No soy tan idiota. Debía estar... drogado o algo.
-Estabas prácticamente sobrio aún. No tienes excusa. -El moratón del ojo no sumaba grados al frío de su mirada. Estaba más helada que las dos piedras que Sombra sujetaba contra su nuca. -Llegamos al Delirium, pedimos, y al rato llegó el pirado aquel, te dije que era mal tipo y no me hiciste puto caso. Os fuisteis a hablar al baño como dos buenas amiguitas y al rato apareciste, me golpeaste, te golpeé y te largaste a la carrera con ese hijo de puta. Tienes suerte de ser mi amigo... o de haber sido mi amigo, Sombra. He estado a esto -juntó el pulgar y el índice a la altura de sus ojos- de pedirles que te las devolvieran una a una. Con intereses.

Sombra se echó hacia atrás, cerrando los ojos. No los abrió para hablar, sino que se quedó así, derrotado, jugando con el hielo.

-No me acuerdo de nada, en serio. Me levanté esta mañana con la peor resaca de mi vida, me trajeron el paquete con la dirección y las llaves, fui pensando que sería algún tipo de broma o de movida tuya y me encontré al fiambre que, te juro que sigo sin saber quién coño es, y a la pasma en la puerta. Salí de allí en cuanto se despistaron y en la puerta me esperaban cuatro tipos. Corrí, subí al bus, cogí un taxi y aquí estoy. Y no tengo ni puta idea de qué ha pasado.
-¿No tienes fotos de anoche?
-No.
-Mucho me extraña.

Sombra se echó hacia alante con un suspiro, mirándolo por fin.
-Perdí la cámara pequeña.
-Muy conveniente.
-En serio... Bueno, tengo esto. -Sacó las fotos que había cogido en el piso y las dejó sobre la mesita, junto a los vasos de los otros dos, que escuchaban en silencio. -Son buenas, ¿eh? Pero no son mías. Las tenía el cadáver en la mesa del salón. -El Gato las cogió y torció la boca. -Ah... y esto... -Sacó el tiket de la consigna y se lo tendió.

El Gato le dio la vuelta al papel, separando el que lo acompañaba.
-¿Y el número?
-De la mensajera. La que trajo el paquete.
-¿Te la tiraste?
-¡No! Me lo dio...
-¿Y por qué diablos te iba a dar su número? -Alzó una ceja.
-¡Y yo qué sé!
-¿Llamaste?
-No...

El Gato se quedó mirando las fotos y los papeles un buen rato, en silencio, mientras los otros dos cuchicheaban.

-Vale... Podemos... Alguien tiene que ir al piso a borrar tus huellas, porque apuesto a que has dejado todo hecho un cisco... Y necesitamos ver si tienen más fotos por ahí. Con suerte la policía no iba allí por el cadáver y no han revisado aún el piso... ¿Sigues teniendo la llave? -Sombra asintió. -Creo que deberíamos recoger lo que sea que dejaste en la consigna y... Y deberíamos buscar tu cámara... ¿Y llamar a la zorra esa de mensajería por si sabe algo?

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Decisiones, decisiones, decisiones... ¿Por dónde empezamos?

a) Se van al piso del muerto.
b) A la estación de tren.
c) Al piso de Sombra.
d) Llaman a la mensajera.
e) ¿Otra? ¿Cuál?

20 de julio de 2011

Encuesta capítulo 11

No tengo muy claro qué le pasó a la encuesta estos días. Primero no aparecían los votos, ahora de pronto aparecen todos, sale un cuadro chiquitajo... qué sé yo...

El caso es que ha terminado el tiempo de votación (ya hace, lo sé) y los resultados que da (ya contaba con contabilizar los votos a mano alzada, pero dado que el resultado final no varía...) es de 12 votos totales, 11 a la opción a y 1 a la b.

En algún momento estos días tendréis el próximo capítulo. No desesperéis, para eso ya estoy yo. ;)

11 de julio de 2011

Capítulo 11 - La pelea

-¿Qué coño te ha pasado?
-¿Me tomas el pelo?

Sombra parpadeó en silencio, aún asimilando los golpes de su amigo. Sea quien fuere el que le había hecho eso, había sido un estúpido. Nadie se metía con el Gato y salía indemne. Si era cuestión de contactos, el Gato ganaba al más pintado.
Pero en ese momento lo miraba fijamente y levantaba una ceja, en ese gesto chulesco que tan bien tenía ensayado. Solo que nunca lo había ensayado en semejantes condiciones, así que lo siguió otro de dolor.

-¿De verdad no tienes ni idea?
-No. -Sombra se frotó los ojos. Necesitaba beber algo. Y comer algo. Y dormir. Veinte o treinta horas. Y otra media docena de aspirinas. -Ya te dije que no recuerdo absolutamente nada después de la cena.  ¿Quién fue tan imbécil como para hacerte eso?

Acompañó la pregunta con un gesto de la mano hacia él, que el Gato debió malinterpretar, puesto que retrocedió un paso. Aún así lo miraba incrédulo.

-Tú, Sombra. El imbécil fuiste tú.

Y tal cual de imbécil debió de quedársele la cara, puesto que el Gato le dio paso a la casa.

-Anda, entra. Pero te lo advierto: hay más gente dentro. Si te pones tontito no duraré en decirles que te peguen tal paliza que no la olvidarás en tu vida, ¿de acuerdo?

La sonrisa del Gato. La sonrisa de "no la olvidarás en tu vida" del Gato. Algo enturbiada por culpa del corte del labio, pero seguía siendo su sonrisa, la que ponía antes de arruinarle la vida a alguien. Genial.

A Sombra no se le ocurría ningún motivo lo suficientemente plausible como para querer jugárselo todo metiéndose con el Gato. No conocía a nadie lo sificientemente estúpido como para eso. Pero es que además, el Gato era su mejor amigo, era su amigo desde hacía siglos. El Gato y su Sombra. No tenía el más puto sentido.

Y sin embargo, explicaba perfectamente lo dolorido que se encontraba, los moratones que le pareció verse en la ducha... Se llevó la mano a la nuca, frotándosela, intentando pensar. Estaba desconcertado, de nuevo sin saber qué hacer, mientras que la encantadora sonrisa del Gato brillaba en casi todo su explendor.

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Vuestro turno.

Sombra...
a) Respira hondo y entra en la casa.
b) Respira hondo y le dice al Gato que mejor hablan fuera.
c) Le dice al Gato que se dejó algo encendido y huye a casa.
d) Otra. ¿Cuál? Comentarios aquí.

10 de julio de 2011

Encuesta capítulo 10

Por un momento me asustasteis con ese triple empate... Pero está bien está bien... preguntaremos al Gato... =P

4 de julio de 2011

Rojo miedo.

Como os he tenido un poco abandonadillos allá atrás con el lío de los exámenes (¡¡¡aprobé todos!!!) y todo eso, os dejo aquí, en pago, otro de esos pedazos de nada, otra ida de olla de estas mías, mientras esperáis al próximo capítulo.

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Entró, con bermejos regueros de sangre recorriéndole el rostro, como lágrimas macabras de penas insondables. Mi sangre. Tu sangre.
Entró y no dijo ni media palabra, mirándonos tan dulce que el diablo se convirtió en ángel y engañó nuestras almas. Y nos miró, tan triste, que nos compadecimos del asesino y lloramos con él. Mis lágrimas. Tus lágrimas.
Nos quisimos esconder de su embrujo en la oscuridad, pero la oscuridad lo amaba y nos mostró desnudos a sus ojos, más hermosos que la noche, refugio de esa oscuridad misma donde soñamos refugiarnos. Mis ojos. Tus ojos.
Y nos abrazamos, temblando como niños, con la súplica prendida de nuestros labios cansados que no sabían ya obedecer y apenas hacían más que clamar su nombre. Mis labios. Tus labios.
Y lloramos mientras se acuclillaba junto a nosotros y nos tomaba de la mano, con sus manos de niño travieso, y nos sonreía de nuevo y nuestro corazón, bombeando el metal de nuestra sangre, se volvía a rendir a su voz. Mi miedo. Tu miedo.
El miedo.