17 de junio de 2010

Gritar en la noche

El cielo está cuajado de estrellas. Brillantes luciérnagas estáticas soñando en su mundo a miles de kilómetros. Luciérnagas como las que bailaban a nuestro alrededor camino al Fuerte Monteratti. Estas no bailan, pero aún así son preciosas. Sopla el viento y, así, sola en la calle, por un segundo solo deseo alzar los brazos y gritar. Y gritarle a mi vampirillo de tirabuzones rubios que venga a buscarme y me lleve de caza esta noche con él. Quiero gritar e invocar como antaño a mi adolescente Rey de los Sueños para que me guíe por su mundo onírico. Gritar y que mis rebeldes gemelos me enseñen a reír, y a enfrentarme al mundo. Y que mi espía rubio comience un tiroteo.  Y que mi asesino me lleve a correr por los tejados.
Por un momento susurro como un preámbulo a mi llamada el primer nombre.

-Neme, llévame esta noche contigo de caza.

Pero oigo las voces de los chicos del pueblo al otro lado de la iglesia, y el momento se pasa.
Y sigo caminando. Dispuesta a saludarlos, a quedarme un rato con ellos... rato que hago que termine pronto. Somos diferentes. Yo no soy tan real. Quiero volver con mis sueños. Poder gritarles de nuevo.
Pero no esta noche.
Otra vez será.

31 de mayo de 2010

Y en cuanto a hoy...

Hoy os escribo un minirelato que escribí escuchándola, un relato que bien podría ser un principio...
No voy a decir que nació a partir de la canción porque sería mentira, pero sí que influenció un poco.

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Lo normal es que sea el novio quien espere por su dama en la iglesia, pero yo tuve que esperar por él el día de mi boda. Esperar y esperar, aquel tiempo eterno, aguantando las miradas de toda aquella gente, la mirada enfurecida de mi padre, hasta que el mayor de mis hermanos salió en su búsqueda, mascullando maldiciones y sujetando el pomo de su espada. Mi otro hermano, mientras tanto, se acercaba a mí y me brindaba su apoyo y su cálido abrazo.
Llevábamos tres años prometidos, tres hermosos años, a pesar de la poca aprobación de mi padre. Tres años y yo lo amaba con toda la fuerza con que se puede amar a los quince años.
Por eso, cuando vi entrar a mi hermano de nuevo en la iglesia, pensé que el dolor me asfixiaba, que el mundo se derrumbaba a mi alrededor y que nada, nada podía ser peor que todo aquello.
Pero me equivocaba. Lo que mis hermanos y yo habíamos empezado a vislumbrar, lo que nos temíamos, no había hecho más que empezar.

-Han matado a Dan.

Y el infierno comenzó.

28 de mayo de 2010

Hoy... Flores de naranjo


Hoy... os pongo una canción que me gusta.
Es de Carmen Consoli, y, tal vez no tenga una letra con frases tan... "grandes" como L'Ultimo bacio (ya os la pondré otro día) pero me gusta.
Y otro día os cuento por qué os la pongo... (no, no tiene nada que ver con mi boda ni con la boda de nadie... real, al menos ;) )



La letra habla de cómo conoció a un hombre educado, guapo, sarcástico, intrigante... cómo quedaba con él y cómo le pidió, sin preámbulos, que se casara con él.
 
"Recuerdo el día de mi matrimonio, el vestido blanco de seda y organza. Flores de naranjo alrededor del altar: esperaba a mi esposo devotamente."

Sigue contando cómo la gente, aburrida, empezaba a hablar a sus espaldas mientras esperaba y, él, no aparecía.

"Recuerdo el día de mi matrimonio, el vestido blanco de seda y organza. No hay ningún esposo impaciente en el altar, sólo un sacerdote visiblemente incómodo. Recuerdo el día de mi matrimonio, el vestido blanco de seda y organza. No hay marcha nupcial, sólo mi silencioso requiem y gran compasión."

19 de mayo de 2010

Vuela

No había nada que a Neme le gustase más que la sangre. Ese fuego líquido que bajaba por su garganta y se extendía hasta la punta de sus dedos. Adoraba el calor que le proporcionaba, la fuerza, el poder.. No, nada le gustaba más que la sangre.
Sin embargo sí que había algo que casi podía compararse con ella. Era volar.
Siempre que le dejaban salir de casa, Neme buscaba cualquier excusa para echar a volar, ya fuera una invitación a jugar (dichosa niña que no se asusta... ¡jopetas!) o la búsqueda de una nueva zona de caza.
El viento frío no le molestaba, le gustaba sentir cómo revolvía sus rizos rubios convirtiéndolos en lo que su madre tendía a llamar "una mata estropajosa", le gustaba sentirlo en la cara y le gustaba el azote de sus ropas, el ruido, el paisaje huyendo (¡ja! ¡me teme hasta el paisaje! ¡huye, cobarde!) bajo su menudo cuerpo...
Si, a Neme le gustaba volar, así que esa noche, como tantas otras, en cuanto le permitieron cerrar los libros (¡jopetas! ¡buscar otra palabra no! deberia quemar el diccionario...) se echó la capa por los hombros y se dispuso a surcar los cielos amparado por la luna.

15 de mayo de 2010

Anatomía

Toda la anatomía que sé la aprendí gracias a ti... A todas las veces que tuve que acudir al galeno por tu culpa.

12 de mayo de 2010

12 de mayo


Día de la Fibromialgia.

Os dejo un enlace para que os informéis un poco.
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000427.htm

10 de mayo de 2010

Cámbiate

-¿Sabes? Me gustaba más cómo vestías antes... ¿Cómo puedes ponerte esta ropa?

-¿Llevas puesta mi camisa?

-Fui a buscarte y como tardabas...

-Haz el favor de quitarte mi ropa. -Ella hizo un gesto de resignación seguido por uno de incredulidad. -Y vuelve a ponerte la tuya.

-Si me la quito ahora, tendré que pasearme desnuda por todos estos pasillos delante de toda esta gente -Se reía, y su mirada inocente constrastaba con su sonrisa pícara.

-Allí.

-Vaya... ¡qué poco emocionante te has vuelto!

-Oh, sí. Me he convertido en un ser anodino y vulgar.

-Lo siento, cielo, por mucho que lo intentaras nunca serías un ser anodino y vulgar...

3 de mayo de 2010

Objetos perdidos

- ¿Quién se lleva los objetos perdidos? ¿Quién se los guarda? ¿Eres tú? ¿Dónde los has metido?

Interrogaba al pequeño duende aunque sabía que no obtendría respuesta alguna.

-¡Jopetas! Si se entera de que he perdido un guante... ¡Eran nuevos!

A Neme le habían dicho que los duendes eran los que robaban las cosas que perdías misteriosamente, así que había robado un muñeco de un duende verde y lo interrogaba bajo la lámpara del comedor, como había visto hacer en las películas de madrugada. Sabía que no le iba a contestar, pero quizá había algún duende mirando y siempre se podía dar por aludido... o mínimo aterrorizarse, oh, sí, un duende aterrorizado por él...

-¡Habla! ¿Y mi boli verde? ¿Sabes que era mi boli preferido? ¿Con qué voy a escribir ahora en mi diario? ¿Me lo puedes explicar? Por última vez.... ¿Quién se lleva los objetos perdidos? ¡¿Dónde está mi guante?!

25 de abril de 2010

... poco a poco...

-Maldita sea, Henry, sois un idiota. Creo que me habéis roto una costilla.
-Yo no creo... estoy seguro de que me has roto la mano, al menos en un par de sitios.
-Vos os lo habéis buscado.


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Ayer actuamos de nuevo.
Estoy agotada aún...

23 de abril de 2010

Dernier Combat - Manau





Como la letra ya viene en el vídeo, os traduzco (más menos libremente... si alguien ve fallos que comente)

Último combate

Ya hace unos meses que te has ido, dejándome solo
Hoy estoy frente a ti, sentado en el suelo,
entre las flores, el mármol y todas estas lápidas sombrías.
Solo puedo ver tu nombre inscrito en esta tumba.
Mi vida ha cambiado tanto, ya lo sabes.
Dicen que es así y que el tiempo me hará olvidar,
pero a pesar de los días que pasan no puedo lograrlo
y día y noche pienso en ti.

A menudo oigo tu risa, el sonido de tu voz,
incluso a menudo me vienen recuerdos.
Realidades cómplices del pasado,
de todo lo que hicimos juntos y que nada podrá borrar.
Sin embargo, está este sentimiento de rabia
que me invade como un imán atrae al hierro.
Maldita enfermedad que no termina:
no estaba allí para tu último combate.

Voy a seguir de pie, continuar mi camino,
recibir más golpes, dependiendo del mañana.
Un día me dijiste que la vida era como un libro:
tenía un principio, el medio y un final, por supuesto.
Está claro, hoy sé dónde estoy:
he terminado el último capítulo de tu vida.
Puedes irte en paz, solo tú tenías razón.
Nos vemos en la isla de Avalon.

A menudo oigo tu risa, el sonido de tu voz,
incluso a menudo me vienen recuerdos.
Realidades cómplices del pasado,
de todo lo que hicimos juntos y que nada podrá borrar.
Sin embargo, está este sentimiento de rabia
que me invade como un imán atrae al hierro.
Maldita enfermedad que no termina:
no estaba allí para tu último combate.