16 de abril de 2015
10 de marzo de 2015
ETPA2.- Capítulo 9: Lo que era y lo que será.
Volvió a olisquear. Maldita Bola de Pelo no dejaba de gruñir desde la bolsa. La abrió.
-¿Eres tú?
Miró al gato y luego alrededor, al resto de los felinos. En ese momento, no había ninguno de ellos que no la mirara fijamente.
-Transformación...
Dos gatos en la esquina tenían el pelaje de un color muy parecido al morado del uniforme de la guardia. Otros tres le recordaron al color de la ropa que solían llevar los pillos de la ciudad... Y había... No uno... o dos... sino hasta cinco gatos del mismo color oscuro que las capas de los Juramentados.
Poco a poco la comprensión empezó a calar en su mente. Observó a Maldita Bola de Pelo con los ojos abiertos de par en par y volvió a mirar a los otros murmurando un "mierda, mierda, mierda, Jules, mierda..." y volvió a apretujar al minino dentro de la bolsa, sin dejar de mirarse a cada poco. Echó a correr hacia la puerta.
Cuando salió, la cerró a su espalda y se apoyó en ella, respirando hondo. Oyó cómo algo crujía en el bolso, y el sonido se desplazó despacio, como llevado por una brisa suave, hacia el interior de la casa. Los gatos empezaron a maullar a medida que el crujido aumentaba, y pronto la algarabía empezó a verse mezclada con gruñidos de rabia.
Jadeó. ¿Lo había roto? Mierda, mierda...
Se separó de la puerta y echó a correr otra vez. A cada golpe de sus botas en el pavimento, le acompañaba un maullido en la bolsa.
--------
Huimos, ¿no? ¿Dónde?
a) A casa.
b) A la biblioteca.
c) Al bosque.
d) Hace como que se va pero vuelve.
e) Al bar.
f) Anda que no hay opciones esta vez... Pero por si acaso, ¿se os ocurre algo mejor?
-¿Eres tú?
Miró al gato y luego alrededor, al resto de los felinos. En ese momento, no había ninguno de ellos que no la mirara fijamente.
-Transformación...
Dos gatos en la esquina tenían el pelaje de un color muy parecido al morado del uniforme de la guardia. Otros tres le recordaron al color de la ropa que solían llevar los pillos de la ciudad... Y había... No uno... o dos... sino hasta cinco gatos del mismo color oscuro que las capas de los Juramentados.
Poco a poco la comprensión empezó a calar en su mente. Observó a Maldita Bola de Pelo con los ojos abiertos de par en par y volvió a mirar a los otros murmurando un "mierda, mierda, mierda, Jules, mierda..." y volvió a apretujar al minino dentro de la bolsa, sin dejar de mirarse a cada poco. Echó a correr hacia la puerta.
Cuando salió, la cerró a su espalda y se apoyó en ella, respirando hondo. Oyó cómo algo crujía en el bolso, y el sonido se desplazó despacio, como llevado por una brisa suave, hacia el interior de la casa. Los gatos empezaron a maullar a medida que el crujido aumentaba, y pronto la algarabía empezó a verse mezclada con gruñidos de rabia.
Jadeó. ¿Lo había roto? Mierda, mierda...
Se separó de la puerta y echó a correr otra vez. A cada golpe de sus botas en el pavimento, le acompañaba un maullido en la bolsa.
--------
Huimos, ¿no? ¿Dónde?
a) A casa.
b) A la biblioteca.
c) Al bosque.
d) Hace como que se va pero vuelve.
e) Al bar.
f) Anda que no hay opciones esta vez... Pero por si acaso, ¿se os ocurre algo mejor?
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18 de febrero de 2015
8 de febrero de 2015
ETPA2.- Capítulo 8: Gatos. Muchos gatos.
Parpadeó. Se miró la mano para comprobar que el hechizo era
de luz y no ninguna ilusión fallida. Volvió a mirar. Desde la salita en la que
el pasillo terminaba, más de veinte pares de ojos le devolvieron la mirada.
Parpadeó de nuevo. Ellos no.
-Pero qué…
Desde la sala un maullido le respondió. Luego otro. Y otro
más. Después, los gatos dejaron de mirarla y se volvieron a acomodar en el sillón
y la alfombra. Había varios en el alféizar y sobre los muebles.
-¡Eh! ¡Tú! ¡No te creas que no te he visto!
Los gatos se quejaron cuando pasó como una tromba cruzando
la habitación. Un par de ellos se puso de pie y arqueó el lomo a su paso,
bufando amenazadoramente. Ella hizo caso omiso de todas las advertencias y
estiró la mano debajo de la mesa. Una pata blanca le atacó. Ella la ignoró
totalmente y agarró el pellejo del cuello del gato al que pertenecía para arrastrarlo fuera de su
escondite. El gato le bufó y amenazó de nuevo.
-Suerte que Jules hizo ese hechizo para quitarte las uñas,
Maldita Bola de Pelo… ¿Dónde se supone que estabas metido? ¡Llevo varios días
buscándote! Por todos los dioses, eres las tres monedas de plata peor gastadas
de toda mi vida… ¿Y se supone que tú eres un gato familiar?
El gato se retorció todo lo que pudo mientras ella abrió la
bolsa que llevaba colgada al hombro y lo empujaba dentro. Tuvo que sacar un par
de libros de su interior para hacerle sitio, pero le dio igual. Su intención
era dejarlos allí: Jules se los había prestado. Cerró la bolsa en cuanto fue
capaz de apretujar al gato en su interior.
-Y ahora, Maldita Bola de Pelo… ¿De dónde han salido todos
estos amigos tuyos?
Investigó la habitación. En la estantería había varios
huecos correspondientes a varios libros ausentes. Dos de ellos aún estaban en
su mano así que los puso en su lugar. Dudó unos segundos, tan solo, antes de
coger otros dos libros de la estantería: la segunda parte del estudio que
acababa de dejar y un tratado sobre pociones.
-Ibas a dejármelos de todas formas…
Las puertas y las ventanas estaban cerradas. Tanteó las
ventanas. Cerradas. Ni rastro de gateras. Ni rastro de huecos por los que los
mininos pudieran haberse colado.
-Tú no trajiste estos bichos aquí, ¿verdad, Jules? Además…
en todos estos días… estarían muertos de hambre, ¿no? –dio un par de golpecitos
a la bolsa y Maldita Bola de Pelo bufó en su interior. –Al menos tú no hacías
más que quejarte si me retrasaba un par de horas dándote de comer…
Frunció el ceño y olisqueó alrededor. ¿Magia? Había aún
alguna trama activa… ¿Pero qué? Olía a ilusión, o a… transformación o a… Uno de
los gatos de la ventana maulló. Olía demasiado, eso sí, a pis de gato.
----
El hechizo huele sobre todo...
a) A ilusión. Y el origen parece ser la puerta de la cocina.
b) A transformación. Y el origen parece ser Maldita Bola de Pelo.
c) A ocultación. Y el origen parece estar en la biblioteca.
d) A... ¿a qué? Si se os ocurre algo mejor, ¡comentad comentad comentad!
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6 de febrero de 2015
28 de enero de 2015
ETPA2.- Capítulo 7: La cerradura imposible.
La casa de Jules. Los Juramentados habían dicho algo de la
casa de Jules, ¿no? Podía acercarse y mirar…
Solo había estado allí un par de veces, siempre con él.
Había intentado colarse una vez para esperarle dentro, como venganza a todas
las veces que él había hecho lo mismo en su casa… Pero no había sido capaz
siquiera de abrir la cerradura. Con la ganzúa. Y normalmente era buena, muy
buena, con eso.
Además, había tantas tramas mágicas que en ambas visitas se
había sentido agobiada y desde la cama había notado todos aquellos chispazos
mágicos…
Sonrió. No era una sonrisa totalmente alegre, pero no pudo
evitarla. Aquellos chispazos de magia era, quizá, una mejor manera de decirlo.
Podía causar menos ambigüedades.
Cuando llegó a la puerta no pudo evitar pensar que tal vez
no era más que un modo retorcido de torturarse a sí misma. Estaba segura de que
no iba a ser una visita agradable. Aún aunque no le esperara nada allí… Precisamente
por eso. Él tampoco la iba a esperar.
Apoyó la mano en la puerta. Nada. Ni rastro de la conocida trama
mágica. Sacó una ganzúa y la introdujo en la cerradura, sin grandes
aspavientos, como si solo fuera una llave sin más… Tuvo que agacharse y sacar
otra más. Maldito Jules… Necesitó un tercer alambre, y aún así le sorprendió la
ausencia de trampas. Aunque, claro, los Juramentados habían entrado antes que
ella, ¿no era así?
Frunció el ceño. ¿Cómo, si ella, experta cerrajera, no había
podido hacerlo antes? Nadie había podido. Y Jules no habría salido de misión
sin proteger su casa… Debería haber sido más infranqueable que nunca… Y aún así…
Aún así, la puerta se abrió lentamente y la oscura entrada
de la casa la acogió. Dio dos pasos antes de crear un hechizo de luz.
Tenía razón, no estaba preparada.
---
¡¡Oh, madre mía, madre mía, lo que encontró en la casa de Jules!!
Que viene siendo... (y ahora os toca a vosotros decidir o dar nuevas opciones):
a) Jules.
b) Un grupo de Juramentados.
c) Un mensaje de Jules.
d) Gatos. Muchos muchos gatos.
e) Otra cosa que me vais a contar en los comentarios...
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25 de enero de 2015
ETPA2.- Resumen hasta la fecha (más encuesta)
Todo empezó cuando aquella maldita carta apareció encima de
la mesa de su entrada, a través de una puerta cerrada y burlando su escudo
mágico. O quizá empezó antes, cuando conoció a los Juramentados. O antes aún,
cuando conoció a Jules y dejó que la hechizara, con y sin magia. Quizá todo
empezó con la magia…
Tanto daba. El caso es que la magia estaba allí y era parte
de ella, así había sido toda su vida. Y más adelante apareció Jules e hizo que
la magia, su vida y todo, absolutamente todo, fuera más emocionante y
divertido. Hasta el día en que, cumpliendo una misión para los Juramentados, (
un grupo de altos magos que controlaban una gran parte del reino desde las
sombras al que Jules la había casi arrastrado), Jules ardió consumido por la
magia y el viento extendió sus cenizas a través del bosque.
Lo perdió. Y en pleno luto, a pesar de que había decidido
tomarse unas largas vacaciones, recibió una cita para reunirse con los
Juramentados de nuevo. Ella, que esperaba que la hubieran olvidado. Que solo
conocía a Jules como contacto con ellos…
Se emborrachó, como habría hecho con él en los viejos
tiempos y acudió a la reunión. Cuál sería su sorpresa al ver que la había
citado para encontrar de nuevo a su viejo amigo, a su difunto amante, y llevarlo
ante ellos acusado de alta traición. ¿Sus pruebas? Una carta con su sello
enviado a uno de los miembros del consejo, una supuesta prueba de que todo fue
una ilusión (aunque ella lo había comprobado, fijo fijo) y que faltaban papeles
en casa de Jules.
Así que había decidido empezar por ahí… Casa de Jules… Al
parecer ese era el plan, intentar descubrir si seguía vivo y evitar a los
esbirros que sabía (lo había oído) la vigilaban y planeaban matarla al primer
signo de traición. O al primer signo de Jules, que, por lo visto, a esas
alturas eran sinónimos…
----
Pues sí, señores y señoras, el segundo Elige tu propia aventura está a punto de resucitar, o al menos de intentarlo, así que aquí os dejo un resumen de los seis primeros capítulos antes de ir a casa de Jules... Dado que eso es lo que habéis decidido:
¡El capítulo 7 está en camino!
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12 de mayo de 2013
12 de mayo, día de la fibromialgia.
http://fibromialgiamelilla.wordpress.com/2013/03/25/por-que-algunos-piensan-que-las-personas-con-fibromialgia-estan-fingiendo/
(Sí, me estoy tomando unas vacaciones demasiado largas, lo sé...)
28 de octubre de 2012
Encuesta mala...
Las encuestas están haciendo tonterías, así que comprobadlas y si no os la registra, dejad vuestro voto en comentarios, porfa...
27 de octubre de 2012
ETPA 2 .- Capítulo 6: Datos de interés
- Puedo... ¿Cuáles son esas pruebas que tenéis?
Decidió lanzarse y preguntar. Si ellos sabían algo, si había alguna opción, la menor posibilidad de que Jules siguiera vivo, tenía que conocerla. En el círculo, en cambio, se hizo el silencio y las hebras de magia a su alrededor se reforzaron.
-¿Nos estás retando?
Notó como de pronto el aire se volvía gélido a su alrededor en cuestión de décimas de segundo. Pero solo era su miedo. No era ningún hechizo. Aún.
-Yo no... no... Pero es que no encontramos nada. Nosotros no... Si queréis que lo busque... -Problemas, eso era lo que se estaba buscando, problemas y más problemas. -Voy a necesitar más datos, yo no sabría por dónde empezar...
Los tres encapuchados que llevaban la voz cantante, los amos, parecieron pensárselo un momento. Cada vez que se miraban podía ver, como hilos de plata, la conversación telepática que mantenían. Solo eran imaginaciones suyas, claro está... Pero estaban allí, lo sabía. Al final, el de la izquierda habló.
-Entre otras cosas... sus papeles y varias de sus cosas han desaparecido de su casa. La mayoría de los hechizos de protección estaban desactivados y nadie había sido capaz hasta el momento. Uno de los miembros del consejo recibió una nota con su sello y... bueno, estás aquí. -No le gustó nada su sonrisa. -Y él era el único contacto que teníamos contigo. A no ser que hayáis violado el código y te haya desvelado el punto de contacto... Anteayer dejamos la nota, y hoy estás aquí.
Entonces era verdad. Nadie más sabía quién era ella. Podría huir y nadie la relacionaría y... mierda. No se había cubierto la cara. ¿Y cómo había llegado la nota? ¿De veras había sido Jules?
-¿Qué...? -No sabía por dónde empezar. -¿Cuál es el punto de contacto? ¿Y por qué dejasteis la nota allí si sabíais que él estaba muerto? Y la otra nota... ¿Qué decía la nota del miembro del consejo? ¿Y qué cosas...?
-¡Demasiadas preguntas! -La voz del del centro sonó tajante. -Ya hemos contestado a más de lo que era necesario. Tienes órdenes. Ahora ve y cúmplelas. Encuéntralo o atente a las consecuencias. Nos pondremos en contacto contigo de nuevo.
No se le ocurrió nada mejor que asentir . Y marcharse. Suspiró aliviada cuando la tensión mágica a su alrededor pareció relajarse. No obstante, dejó que un hechizo suave se deslizara hasta el suelo y se anclara allí. No duraría más de unos segundos pero le permitiría escuchar...
-Vosotros tres. Seguidla y tenedla vigilada. Si intenta algo contra nosotros, matadla. Si encuentra a Jules, informad al instante. Y luego, mat...
El hechizo se desvaneció, pero no necesitaba más. Estaba en un buen lío. Y Jules no la iba a rescatar esta vez. ¿O sí?
----------
Nuestra prota (que ya va siendo hora de que me deis nombres) tiene que empezar a moverse, así que va a decidir empezar por:
a) Investigar en la casa de Jules.
b) Intentar averiguar algo sobre qué miembro del consejo de los Juramentados recibió qué carta.
c) Registra su propia casa de nuevo. ¿Quién dejó la nota?
d) ¿Y si no la reconoció nadie? Recoge un par de cosas y huye de la ciudad.
e) ¿Se os ocurre algo mejor? ¡Comentad!
Decidió lanzarse y preguntar. Si ellos sabían algo, si había alguna opción, la menor posibilidad de que Jules siguiera vivo, tenía que conocerla. En el círculo, en cambio, se hizo el silencio y las hebras de magia a su alrededor se reforzaron.
-¿Nos estás retando?
Notó como de pronto el aire se volvía gélido a su alrededor en cuestión de décimas de segundo. Pero solo era su miedo. No era ningún hechizo. Aún.
-Yo no... no... Pero es que no encontramos nada. Nosotros no... Si queréis que lo busque... -Problemas, eso era lo que se estaba buscando, problemas y más problemas. -Voy a necesitar más datos, yo no sabría por dónde empezar...
Los tres encapuchados que llevaban la voz cantante, los amos, parecieron pensárselo un momento. Cada vez que se miraban podía ver, como hilos de plata, la conversación telepática que mantenían. Solo eran imaginaciones suyas, claro está... Pero estaban allí, lo sabía. Al final, el de la izquierda habló.
-Entre otras cosas... sus papeles y varias de sus cosas han desaparecido de su casa. La mayoría de los hechizos de protección estaban desactivados y nadie había sido capaz hasta el momento. Uno de los miembros del consejo recibió una nota con su sello y... bueno, estás aquí. -No le gustó nada su sonrisa. -Y él era el único contacto que teníamos contigo. A no ser que hayáis violado el código y te haya desvelado el punto de contacto... Anteayer dejamos la nota, y hoy estás aquí.
Entonces era verdad. Nadie más sabía quién era ella. Podría huir y nadie la relacionaría y... mierda. No se había cubierto la cara. ¿Y cómo había llegado la nota? ¿De veras había sido Jules?
-¿Qué...? -No sabía por dónde empezar. -¿Cuál es el punto de contacto? ¿Y por qué dejasteis la nota allí si sabíais que él estaba muerto? Y la otra nota... ¿Qué decía la nota del miembro del consejo? ¿Y qué cosas...?
-¡Demasiadas preguntas! -La voz del del centro sonó tajante. -Ya hemos contestado a más de lo que era necesario. Tienes órdenes. Ahora ve y cúmplelas. Encuéntralo o atente a las consecuencias. Nos pondremos en contacto contigo de nuevo.
No se le ocurrió nada mejor que asentir . Y marcharse. Suspiró aliviada cuando la tensión mágica a su alrededor pareció relajarse. No obstante, dejó que un hechizo suave se deslizara hasta el suelo y se anclara allí. No duraría más de unos segundos pero le permitiría escuchar...
-Vosotros tres. Seguidla y tenedla vigilada. Si intenta algo contra nosotros, matadla. Si encuentra a Jules, informad al instante. Y luego, mat...
El hechizo se desvaneció, pero no necesitaba más. Estaba en un buen lío. Y Jules no la iba a rescatar esta vez. ¿O sí?
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Nuestra prota (que ya va siendo hora de que me deis nombres) tiene que empezar a moverse, así que va a decidir empezar por:
a) Investigar en la casa de Jules.
b) Intentar averiguar algo sobre qué miembro del consejo de los Juramentados recibió qué carta.
c) Registra su propia casa de nuevo. ¿Quién dejó la nota?
d) ¿Y si no la reconoció nadie? Recoge un par de cosas y huye de la ciudad.
e) ¿Se os ocurre algo mejor? ¡Comentad!
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8 de octubre de 2012
3 de octubre de 2012
Construyendo trincheras y murallas
I dig my hole you build a wall
One day that wall is gonna fall
Gon' build that city on a hill
Gon' build that city on a hill
Some day those tears are gonna spill
So build that wall and build it strong cause
We'll be there before too long
Gon' build that wall up to the sky
Gon' build that wall up to the sky
Some day your bird is gonna fly
Gon' build that wall until it's done
Gon' build that wall until it's done
But now you've got nowhere to run
So build that wall and build it strong cause
We'll be there before too long
25 de septiembre de 2012
ETPA 2 .- Capítulo 5: La reunión
Tomó aire de nuevo y lo dejó salir en un suspiro callado. Empezó a caminar, todo lo silenciosa que pudo.
Las voces se fueron haciendo más y más nítidas a medida que se iba acercando al claro, de manera que las palabras empezaron poco a poco a cobrar sentido.
- ...Cómplices... ... traición... ...peligrosa... ...Jules... ...habría que vigilar...
Se cortaron de golpe, cuando una rama crujió a sus pies. Ni siquiera fue un gran crujido, malditos hechiceros. Solo en ese momento se dio cuenta de que estaba conteniendo el aliento, así que tomó aire y se hizo ver, cuanto antes, maldiciéndose por no haber sido más sigilosa. ¿Estaban hablando de ella? ¿Había oído el nombre de Jules? Si se hubiera quedado escuchando...
Los hechiceros del claro ya habían invocado la magia y en sus manos pudo ver la trama de un considerable número de hechizos de ataque. Alzó las manos, en un gesto de paz, pero reforzó un escudo a su alrededor por si acaso. Era muy fácil deshacerse de un rival o un enemigo en una situación como esa. ¿Quién los iba a culpar luego?
- Llegas tarde.
Asintió. En el claro había doce figuras, ya reunidas. La mayoría eran altos y, por lo que sabía, todos o casi todos eran hombres. Era difícil comprobarlo, sin embargo, embozados como estaban. Todos vestían una larga capa oscura, como la de ella, y cubrían su cabeza con la pesada capucha.
-Me dormí esperando. -Hizo un gesto hacia los árboles. -Lo siento.
Se arrepintió enseguida. Dioses, aún estaba borracha si osaba dar una respuesta así. Notó la mirada de las doce figuras encapuchadas sobre ella y maldijo por lo bajo. Y tanto que lo debía estar, ni siquiera se había puesto la capucha.
Ya no valía la pena ocultarse, pensó. El mal estaba ya hecho. No podía recordar qué dictaba el protocolo al respecto, cuán se podría considerar un insulto, o una amenaza, o...
- ¿Perdón?
-¿Aún estás dormida?
Risas alrededor. Hirientes.
-Disculpad... -Y además le tocaba rebajarse, claro. Si Jules estuviera allí...
-Decía que tenemos una importante misión para ti. -Pausa. -Tienes que encontrar a Jules y traérnoslo. Es un desertor y será juzgado por su traición.
-¿Qué?
Sabía que la estaban observando. Sabía que los doce pares de ojos estaban clavados en ella, analizando cada gesto, escrutando cada cambio en sus facciones. No se preocupó en ocultar nada, estaba demasiado sorprendida.
-¿Jules? ¿Cómo Jules?
-¿Has bebido tanto que ni recuerdas a Jules?
Mierda, mierda... Lo sabían. Sabían todo, sabían lo del ritual y sabían... Dioses, no, tenían que estar equivocados.
-Jules está muerto. Yo lo vi morir. -Puso todo su esfuerzo en evitar que le temblaban las manos.
-Tenemos pruebas fehacientes de que lo que visteis... o lo que decís ver, no era más que una ilusión. Creada para confundirnos.
Buscó con la mirada la figura menuda del mago que los había acompañado aquella vez. No la encontró. Un sudor frío le recorrió la columna y algo grande y pesado se le atascó en el pecho, una angustia que le empezó a arañar por dentro.
-No... No era una ilusión, yo... yo lo comprobé... -Empezó a tartamudear. Notó el zumbido de un par de hebras de magia que empezaban a formarse a su alrededor. Le costaba respirar.
-Dudamos que ninguno estuvierais en condiciones de comprobarlo. No. Se trataba de una ilusión. Y ahora... Tendrás que encontrarlo y entregarlo. ¿Ha quedado claro?
-----------------
¿Qué hace ahora nuestra prota? (Por cierto, se aceptan nombres para ella en los comentarios.)
a) Se acojona y acepta el encargo.
b) Lo comprobó. Fijo. Y si Jules fue capaz de burlarla una vez, lo será más. Se niega.
c) Nadie puede trabajar así. Pregunta e intenta sacar más información al respecto.
d) ¿Alguna otra idea? Como siempre, a comentarios.
Las voces se fueron haciendo más y más nítidas a medida que se iba acercando al claro, de manera que las palabras empezaron poco a poco a cobrar sentido.
- ...Cómplices... ... traición... ...peligrosa... ...Jules... ...habría que vigilar...
Se cortaron de golpe, cuando una rama crujió a sus pies. Ni siquiera fue un gran crujido, malditos hechiceros. Solo en ese momento se dio cuenta de que estaba conteniendo el aliento, así que tomó aire y se hizo ver, cuanto antes, maldiciéndose por no haber sido más sigilosa. ¿Estaban hablando de ella? ¿Había oído el nombre de Jules? Si se hubiera quedado escuchando...
Los hechiceros del claro ya habían invocado la magia y en sus manos pudo ver la trama de un considerable número de hechizos de ataque. Alzó las manos, en un gesto de paz, pero reforzó un escudo a su alrededor por si acaso. Era muy fácil deshacerse de un rival o un enemigo en una situación como esa. ¿Quién los iba a culpar luego?
- Llegas tarde.
Asintió. En el claro había doce figuras, ya reunidas. La mayoría eran altos y, por lo que sabía, todos o casi todos eran hombres. Era difícil comprobarlo, sin embargo, embozados como estaban. Todos vestían una larga capa oscura, como la de ella, y cubrían su cabeza con la pesada capucha.
-Me dormí esperando. -Hizo un gesto hacia los árboles. -Lo siento.
Se arrepintió enseguida. Dioses, aún estaba borracha si osaba dar una respuesta así. Notó la mirada de las doce figuras encapuchadas sobre ella y maldijo por lo bajo. Y tanto que lo debía estar, ni siquiera se había puesto la capucha.
Ya no valía la pena ocultarse, pensó. El mal estaba ya hecho. No podía recordar qué dictaba el protocolo al respecto, cuán se podría considerar un insulto, o una amenaza, o...
- ¿Perdón?
-¿Aún estás dormida?
Risas alrededor. Hirientes.
-Disculpad... -Y además le tocaba rebajarse, claro. Si Jules estuviera allí...
-Decía que tenemos una importante misión para ti. -Pausa. -Tienes que encontrar a Jules y traérnoslo. Es un desertor y será juzgado por su traición.
-¿Qué?
Sabía que la estaban observando. Sabía que los doce pares de ojos estaban clavados en ella, analizando cada gesto, escrutando cada cambio en sus facciones. No se preocupó en ocultar nada, estaba demasiado sorprendida.
-¿Jules? ¿Cómo Jules?
-¿Has bebido tanto que ni recuerdas a Jules?
Mierda, mierda... Lo sabían. Sabían todo, sabían lo del ritual y sabían... Dioses, no, tenían que estar equivocados.
-Jules está muerto. Yo lo vi morir. -Puso todo su esfuerzo en evitar que le temblaban las manos.
-Tenemos pruebas fehacientes de que lo que visteis... o lo que decís ver, no era más que una ilusión. Creada para confundirnos.
Buscó con la mirada la figura menuda del mago que los había acompañado aquella vez. No la encontró. Un sudor frío le recorrió la columna y algo grande y pesado se le atascó en el pecho, una angustia que le empezó a arañar por dentro.
-No... No era una ilusión, yo... yo lo comprobé... -Empezó a tartamudear. Notó el zumbido de un par de hebras de magia que empezaban a formarse a su alrededor. Le costaba respirar.
-Dudamos que ninguno estuvierais en condiciones de comprobarlo. No. Se trataba de una ilusión. Y ahora... Tendrás que encontrarlo y entregarlo. ¿Ha quedado claro?
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¿Qué hace ahora nuestra prota? (Por cierto, se aceptan nombres para ella en los comentarios.)
a) Se acojona y acepta el encargo.
b) Lo comprobó. Fijo. Y si Jules fue capaz de burlarla una vez, lo será más. Se niega.
c) Nadie puede trabajar así. Pregunta e intenta sacar más información al respecto.
d) ¿Alguna otra idea? Como siempre, a comentarios.
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Resultado encuesta ETPA 2-4
Pues bien, el público decide y ha decidido...
... que entre en la reunión. Pues allá va...
(Vale, sé que he tardado un poco, pero las cosas se han torcido en muchos aspectos últimamente, y estuve de viaje y tal... Excusas, excusas, vanas excusas...)
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23 de agosto de 2012
ETPA 2.- Capítulo 4: El Ritual
Dejó pasar las horas, absorta en recados y coqueteos varios, tratando de olvidarse de la cita de esa madrugada. No quería ir. Mierda.
Cuando vio que poco faltaba para completas, ya oculto el sol, consideró que era hora de empezar el ritual. Aunque esta vez, tendría que hacerlo sola.
No era ningún ritual per se. No tenía nada de mágico, al menos no según los cánones mágicos básicos. No era más que una rutina aprendida, un leitmotiv que Jules había asimilado de su primer compañero entre los juramentados y que le había transmitido a ella como un cínico legado: Los Juramentados eran demasiado secretos, demasiado peligrosos. Jules no les tenía miedo a nada pero aún así les temía. Nadie les cuestionaba nada, nadie les contradecía, nadie se atrevía a mirarlos y mucho menos a negarles nada. Nadie lo suficientemente cuerdo o sobrio, nadie quien aún tuviera apego a la vida.
Jules... Su cordura podía llegar a ser cuestionable. En cuanto al segundo requisito... Antes de cada reunión recorrían los salones y tabernas más concurridos, en una procesión tranquila, catando vinos y cerveza hasta que el mundo se emborronaba lo suficiente. Por eso los respetaban más que a otros peones. Porque tenían suficientes agallas (locura, alcohol) como para debatir una mala idea, como para cuestionar un plan, como para alzar la cabeza hacia ellos sin humillarse. No a negarse, no obstante. Ni siquiera el alcohol les hacía llegar a semejante punto de imprudencia.
Con él, aún sabía...
Intentó borrárselo de la cabeza y consideró que el ritual la ayudaría. Recorrió, barra por barra, la geografía del continente a través de sus caldos y no lo dio por terminado hasta que, saliendo de uno de los locales, tropezó y casi cae.
-Lo que me faltaba ahora...
Se asustó un poco. Ella. ¿Cuánto había bebido? Normalmente era Jules quien marcaba el final, quien más conocía el límite de la prudencia pese a que ésta no fuera su fuerte.
Acudió, pues, al lugar de la cita, pese a que aún no habían llegado a maitines, y una vez allí se sentó bajo un árbol a esperar, cerca del claro donde se celebraría la reunión.
La despertaron varias voces a lo lejos. Se había dormido. ¿Se había dormido? ¿Qué hora era?
Se desperezó y buscó el origen del sonido. Venían del claro: la reunión había empezado. Notaba la electricidad de la magia protectora envolviendo la zona. ¿Cómo es que no la habían localizado?
Se levantó y se sacudió la ropa. Tomó aire para despejarse y sintió que otra oleada de nervios e incertidumbre la envolvía.
----
Nuestra protagonista:
a) Toma aire y se presenta en la reunión.
b) Se queda escondida, observando la reunión.
c) Trata de huir.
d) ¿Otra? ¡¡Opinad!!
Cuando vio que poco faltaba para completas, ya oculto el sol, consideró que era hora de empezar el ritual. Aunque esta vez, tendría que hacerlo sola.
No era ningún ritual per se. No tenía nada de mágico, al menos no según los cánones mágicos básicos. No era más que una rutina aprendida, un leitmotiv que Jules había asimilado de su primer compañero entre los juramentados y que le había transmitido a ella como un cínico legado: Los Juramentados eran demasiado secretos, demasiado peligrosos. Jules no les tenía miedo a nada pero aún así les temía. Nadie les cuestionaba nada, nadie les contradecía, nadie se atrevía a mirarlos y mucho menos a negarles nada. Nadie lo suficientemente cuerdo o sobrio, nadie quien aún tuviera apego a la vida.
Jules... Su cordura podía llegar a ser cuestionable. En cuanto al segundo requisito... Antes de cada reunión recorrían los salones y tabernas más concurridos, en una procesión tranquila, catando vinos y cerveza hasta que el mundo se emborronaba lo suficiente. Por eso los respetaban más que a otros peones. Porque tenían suficientes agallas (locura, alcohol) como para debatir una mala idea, como para cuestionar un plan, como para alzar la cabeza hacia ellos sin humillarse. No a negarse, no obstante. Ni siquiera el alcohol les hacía llegar a semejante punto de imprudencia.
Con él, aún sabía...
Intentó borrárselo de la cabeza y consideró que el ritual la ayudaría. Recorrió, barra por barra, la geografía del continente a través de sus caldos y no lo dio por terminado hasta que, saliendo de uno de los locales, tropezó y casi cae.
-Lo que me faltaba ahora...
Se asustó un poco. Ella. ¿Cuánto había bebido? Normalmente era Jules quien marcaba el final, quien más conocía el límite de la prudencia pese a que ésta no fuera su fuerte.
Acudió, pues, al lugar de la cita, pese a que aún no habían llegado a maitines, y una vez allí se sentó bajo un árbol a esperar, cerca del claro donde se celebraría la reunión.
La despertaron varias voces a lo lejos. Se había dormido. ¿Se había dormido? ¿Qué hora era?
Se desperezó y buscó el origen del sonido. Venían del claro: la reunión había empezado. Notaba la electricidad de la magia protectora envolviendo la zona. ¿Cómo es que no la habían localizado?
Se levantó y se sacudió la ropa. Tomó aire para despejarse y sintió que otra oleada de nervios e incertidumbre la envolvía.
----
Nuestra protagonista:
a) Toma aire y se presenta en la reunión.
b) Se queda escondida, observando la reunión.
c) Trata de huir.
d) ¿Otra? ¡¡Opinad!!
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magia,
maitines,
ritual,
votación 2
21 de agosto de 2012
Resultado encuesta ETPA 2-3
Aquí tenéis el resultado de la última encuesta:
Así que realizará el ritual ella solita.
He de avisar que tengo el ordenador algo fastidiado, así que no puedo actualizar con la frecuencia que debiera... Mientras esperáis por el próximo capi... ¿Qué tal si vais pensando un nombre para la prota?
Así que realizará el ritual ella solita.
He de avisar que tengo el ordenador algo fastidiado, así que no puedo actualizar con la frecuencia que debiera... Mientras esperáis por el próximo capi... ¿Qué tal si vais pensando un nombre para la prota?
6 de agosto de 2012
67º aniversario de la bomba atómica en Hiroshima
Una noticia de las muchas que se pueden encontrar hoy por la web.
Un enlace a la wikipedia.
Y por último, una canción:
Abrochado el último botón de mi camisa.
Por debajo los galones, por supuesto, ni una arruga.
Último gesto, última mirada al espejo,
compruebo que todo esté impecable y que no haya manchas.
Me giro con seguridad y recojo mi quepis,
cierro el cinturón y salgo del baño.
Mi esposa está allí, hermosa, tumbada en la cama.
Atravieso la habitación y trato de no hacer ruido.
Mi hijo me espera tranquilo tras la puerta,
lo cojo a caballito y lo llevo,
y luego mi hija llega y me sonríe.
Aún es muy temprano, los abrazo, los llevo de vuelta a la cama.
Acabo de salir discretamente de casa:
hoy hace calor, el sol golpea de lleno.
El sargento Kent ya me está esperando
cerca del jeep; tengo que irme enseguida.
Estoy seguro de ser un buen tipo,
un verdadero puritano, un patriota americano.
El estado ha hecho de mí un hombre, no un pelele;
solo me han enseñado a hacer el bien.
Directos al cuartel, agobiado de calor.
Mi rostro está apagado, siento que me tiemblan las manos de miedo.
Pienso en todo esto, en esta situación,
a todo lo que no comprendo; mi conciencia tiene varias preguntas.
Bien, basta de pensar, de reflexionar;
un verdadero teniente de la armada no tiene derecho a equivocarse.
Acabo de llegar, corro a la reunión empapado de sudor.
me cuadro frente a los colores,
saludos a los compañeros, algunas pullas, nos provocamos.
Saludos, como se debe, a los grados de los otros pilotos.
Nos reunimos alrededor del general,
las órdenes son precisas y alto secreto.
Algunas horas después se termina la reunión
y ahora sé cuál es mi papel en la misión.
Me han hablado de patria, de orgullo, de mi tierra,
del deber bien cumplido; y el avión despega.
Estoy seguro de ser un buen tipo...
En el avión, de momento, todo va bien,
no hay tensión, nuestro objetivo aún está lejos.
Estamos cada uno situado correctamente en su lugar,
ni siquiera los ingenieros esperan respuesta.
Últimos ajustes, últimas comprobaciones.
Sobre las nubes, ni el Infierno tiene un lugar.
Todo el mundo está concentrado y se impone el silencio
y sobre mí se enciende el piloto rojo.
Algo de pánico en el aire, electricidad,
se cruzan las miradas unos segundos para acercarse.
El objetivo está cerca y me invade el miedo.
Dentro de mí sé bien lo que va a pasar aquí.
Pienso en mi mujer, en mi familia, desde esta cabina,
y vuelvo a ver como esta mañana la sonrisa de mi hija.
Luz verde, pulso un botón, ahí está,
acabo de lanzar una bomba sobre Hiroshima.
Estamos seguros de ser buenos tipos,
verdaderos puritanos, patriotas europeos,
el Estado nos ha convertido en hombres, no peleles;
así que en Chechenia no hacemos nada.
Un enlace a la wikipedia.
Y por último, una canción:
Abrochado el último botón de mi camisa.
Por debajo los galones, por supuesto, ni una arruga.
Último gesto, última mirada al espejo,
compruebo que todo esté impecable y que no haya manchas.
Me giro con seguridad y recojo mi quepis,
cierro el cinturón y salgo del baño.
Mi esposa está allí, hermosa, tumbada en la cama.
Atravieso la habitación y trato de no hacer ruido.
Mi hijo me espera tranquilo tras la puerta,
lo cojo a caballito y lo llevo,
y luego mi hija llega y me sonríe.
Aún es muy temprano, los abrazo, los llevo de vuelta a la cama.
Acabo de salir discretamente de casa:
hoy hace calor, el sol golpea de lleno.
El sargento Kent ya me está esperando
cerca del jeep; tengo que irme enseguida.
Estoy seguro de ser un buen tipo,
un verdadero puritano, un patriota americano.
El estado ha hecho de mí un hombre, no un pelele;
solo me han enseñado a hacer el bien.
Directos al cuartel, agobiado de calor.
Mi rostro está apagado, siento que me tiemblan las manos de miedo.
Pienso en todo esto, en esta situación,
a todo lo que no comprendo; mi conciencia tiene varias preguntas.
Bien, basta de pensar, de reflexionar;
un verdadero teniente de la armada no tiene derecho a equivocarse.
Acabo de llegar, corro a la reunión empapado de sudor.
me cuadro frente a los colores,
saludos a los compañeros, algunas pullas, nos provocamos.
Saludos, como se debe, a los grados de los otros pilotos.
Nos reunimos alrededor del general,
las órdenes son precisas y alto secreto.
Algunas horas después se termina la reunión
y ahora sé cuál es mi papel en la misión.
Me han hablado de patria, de orgullo, de mi tierra,
del deber bien cumplido; y el avión despega.
Estoy seguro de ser un buen tipo...
En el avión, de momento, todo va bien,
no hay tensión, nuestro objetivo aún está lejos.
Estamos cada uno situado correctamente en su lugar,
ni siquiera los ingenieros esperan respuesta.
Últimos ajustes, últimas comprobaciones.
Sobre las nubes, ni el Infierno tiene un lugar.
Todo el mundo está concentrado y se impone el silencio
y sobre mí se enciende el piloto rojo.
Algo de pánico en el aire, electricidad,
se cruzan las miradas unos segundos para acercarse.
El objetivo está cerca y me invade el miedo.
Dentro de mí sé bien lo que va a pasar aquí.
Pienso en mi mujer, en mi familia, desde esta cabina,
y vuelvo a ver como esta mañana la sonrisa de mi hija.
Luz verde, pulso un botón, ahí está,
acabo de lanzar una bomba sobre Hiroshima.
Estamos seguros de ser buenos tipos,
verdaderos puritanos, patriotas europeos,
el Estado nos ha convertido en hombres, no peleles;
así que en Chechenia no hacemos nada.
ETPA 2.- Capítulo 3: Preparándose
Dejó los pedazos de papel en la entrada. Ya los limpiaría más tarde.
Se volvió a pasear hasta la cocina y se preparó otro desayuno, algo más consistente. Mientras calentaba agua al fuego, se acercó a la habitación para vestirse. Apretó con rabia las tiras de un corpiño ajustado y se embutió en unos pantalones ajustados.
Ya debía haber pasado la hora sexta hacía tiempo, apenas le quedaba medio día para maitines. Y debería salir antes si quería seguir el ritual. Y esa noche necesitaba seguir el ritual.
El agua hervía con fuerza cuando volvió a la cocina, arreglándose el pelo. Añadió dos cucharadas de la infusión y lo alejó del fuego. Pasó la siguiente hora entre sorbos, rebuscando en los cajones en busca de los libros y de algún resto de pergamino que le pudieran quedar.
Apuntó varios hechizos y se deslizó los pedazos de pergamino en el escote, enroscados en un canutillo estrecho. A continuación sacó varias tiras de cuero fino que se enlazó en las manos como protección y enroscó alrededor de sus antebrazos. Repitió lo mismo en sus piernas y enganchó un par de dagas en ellas, cubriéndolas con unas botas altas. En las tiras de los brazos, solo un par de agujas. Se colgó la espada y la misericordia a la cintura, junto con varios saquillos que rellenó de aquello que creyó que podría llegar a necesitar. Adjuntó varios monedas y recitó el hechizo para reforzar el escudo mientras preparaba las trampas en la puerta y las ventanas.
Suspiró, se enderezó, se recolocó el escote y se echó el pelo hacia atrás, revolviéndolo un poco de modo que le diera ese aire algo más salvaje que sabía le favorecía. Se cubrió con la capa y salió con la cabeza alta.
La taberna estaba llena cuando entró. Repasó a los parroquianos con la mirada, sopesando cada una de las posibilidades, pero ninguno le convenció lo suficiente como para perder tiempo con él. Tenía cosas más importantes de las que preocuparse. Comer y aprovechar hasta vísperas para recorrer el mercado. A lo mejor encontraba algo que pudiera ayudarla. Luego aún le quedarían varias horas para completar el ritual y acudir a la cita. Aunque sin Jules, ¿cómo pensaba hacerlo?
---
¿Cómo hará el ritual?
a) Sola.
b) Con el primero que encuentre.
c) Buscará a otro viejo amigo.
d) Pasa del ritual y va directamente a la cita.
e) ¿Se os ocurre algo más? ¡Contádmelo!
Se volvió a pasear hasta la cocina y se preparó otro desayuno, algo más consistente. Mientras calentaba agua al fuego, se acercó a la habitación para vestirse. Apretó con rabia las tiras de un corpiño ajustado y se embutió en unos pantalones ajustados.
Ya debía haber pasado la hora sexta hacía tiempo, apenas le quedaba medio día para maitines. Y debería salir antes si quería seguir el ritual. Y esa noche necesitaba seguir el ritual.
El agua hervía con fuerza cuando volvió a la cocina, arreglándose el pelo. Añadió dos cucharadas de la infusión y lo alejó del fuego. Pasó la siguiente hora entre sorbos, rebuscando en los cajones en busca de los libros y de algún resto de pergamino que le pudieran quedar.
Apuntó varios hechizos y se deslizó los pedazos de pergamino en el escote, enroscados en un canutillo estrecho. A continuación sacó varias tiras de cuero fino que se enlazó en las manos como protección y enroscó alrededor de sus antebrazos. Repitió lo mismo en sus piernas y enganchó un par de dagas en ellas, cubriéndolas con unas botas altas. En las tiras de los brazos, solo un par de agujas. Se colgó la espada y la misericordia a la cintura, junto con varios saquillos que rellenó de aquello que creyó que podría llegar a necesitar. Adjuntó varios monedas y recitó el hechizo para reforzar el escudo mientras preparaba las trampas en la puerta y las ventanas.
Suspiró, se enderezó, se recolocó el escote y se echó el pelo hacia atrás, revolviéndolo un poco de modo que le diera ese aire algo más salvaje que sabía le favorecía. Se cubrió con la capa y salió con la cabeza alta.
La taberna estaba llena cuando entró. Repasó a los parroquianos con la mirada, sopesando cada una de las posibilidades, pero ninguno le convenció lo suficiente como para perder tiempo con él. Tenía cosas más importantes de las que preocuparse. Comer y aprovechar hasta vísperas para recorrer el mercado. A lo mejor encontraba algo que pudiera ayudarla. Luego aún le quedarían varias horas para completar el ritual y acudir a la cita. Aunque sin Jules, ¿cómo pensaba hacerlo?
---
¿Cómo hará el ritual?
a) Sola.
b) Con el primero que encuentre.
c) Buscará a otro viejo amigo.
d) Pasa del ritual y va directamente a la cita.
e) ¿Se os ocurre algo más? ¡Contádmelo!
4 de agosto de 2012
ETPA 2.- 2ª encuesta
Pero qué majos sois, pero cómo os quiero, pero qué malaspécoras podéis llegar a ser...
Me encantan vuestros comentarios y vuestras ideas, pero odio que me hagáis cosas como esta:
Aunque sí, ya sé que a vosotros os divierte horrores...
De todas formas, sumando comentarios y votaciones orales de ciudadanos más anónimos, creo que la mayoría ha elegido que se presente a la cita (con precauciones, con escolta, con extranjeros varios, pero acudir), así que...
Next move.
Me encantan vuestros comentarios y vuestras ideas, pero odio que me hagáis cosas como esta:
Aunque sí, ya sé que a vosotros os divierte horrores...
De todas formas, sumando comentarios y votaciones orales de ciudadanos más anónimos, creo que la mayoría ha elegido que se presente a la cita (con precauciones, con escolta, con extranjeros varios, pero acudir), así que...
Next move.
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cama,
cita,
elige tu propia aventura 2,
Juramentados,
votación 2
21 de julio de 2012
ETPA2.- Capítulo 2 - Magia y lacre
El lacre era oscuro, con un dibujo recargado. El pentagrama que rodeaba al escudo de armas le confirmó, cómo no, que pertenecía a un mago.
Odiaba aquellas cosas. Aparte de que estaba-de-vacaciones, se suponía que había protegido la casa con un escudo antes de acostarse. Nada podía entrar mágicamente en la casa, pero aquella carta estaba sobre la mesa y no habían abierto la puerta. ¿O sí? Comprobó las trampas de la cerradura. Intactas. Chasqueó los dedos para formar una pequeña llama pero esta no sólo no se materializó, sino que un chispazo de dolor le azotó la mano. La sacudió con un gemido. El escudo seguía activo, y así seguiría hasta que no lo disolviera con las palabras exactas. Y nadie había sido capaz de burlarlo nunca. Solo Jules y él... y eso ya no era un problema. Ya no más.
Reforzó el escudo con una nueva trama, envió una sonda mágica para recorrer la casa y, mientras actuaba, sacó la nota del sobre. Era un sobre de tela encerada, suave y resistente. Caro. La nota también era de lino. Obscenamente caro. No pudo evitar sonreír de forma felina cuando la palabra acudió a su mente. Obscena. Se recorrió con la mirada y decidió que quizá convendría vestirse en algún momento, pero antes... No conocía a nadie tan adinerado como para malgastar así una pieza de papel de lino. El remitente pretendía llamar su atención, no solo eludiendo sus defensas sino además burlándose de ella con semejante gesto de despilfarro. Abrió la nota. Solo contenía un texto sencillo.
"Has jurado. Laudes."
Mierda. Mierda mierda mierda mierda. Buscó todos los reniegos, insultos y juramentos que conocía, pero su mente se estancó en el primero, usándolo de canalizador de toda su frustración. ¡¡Mierda mierda mierda!!
Apenas había pertenecido un par de años a los Juramentados y había realizado varios trabajos para ellos. Pagaban bien, pero los odiaba. Y siempre con Jules; Jules era el único enlace que tenía con ellos y ahora que no estaba contaba con que la olvidaran, pero no iba a ser tan fácil...
¿Quién más sabía dónde encontrarla? Una terrible duda la asaltó y recorrió la nota con la mirada en busca de algún signo de su compañero. Analizó cada letra, cada trazo, cada fibra... ¿Se parecía esa a una de sus ges? No. Era imposible. Había visto su cuerpo consumirse abatido por la magia. Había esparcido sus cenizas al viento. Decidió descargar su rabia con la nota, reduciéndola a ella también a cenizas. El latigazo de dolor que la envolvió cuando gritó la furia mezclada con el hechizo la hizo maldecir, de nuevo, al escudo mágico. Golpeada por su propia magia. Ridículo.
Rasgó el pliego y lo hizo pedacitos, descargando su ira de un modo más físico. No temía olvidar el mensaje. Era lo suficientemente claro. Los Juramentados solo citaban para el mismo día, la madrugada del día siguiente, como tarde. Siempre se reunían en el mismo sitio. Tenía la hora. No podría olvidarlo aunque quisiera. Y eso si se arriesgaba a quererlo. No se podía jugar con los Juramentados...
---------
Ahora que sabemos que nuestra prota es mujer y que sabe de magia... ¿Qué hará?
a) Decide ir a la cita esa madrugada.
b) Decide no ir a la cita.
c) Decide buscar más información sobre los Juramentados.
d) Decide volver a la cama y pensárselo luego.
e) ¿Otros? Va venga, en el anterior os lucisteis, a ver qué sale de esta... ¡Comentad!
Odiaba aquellas cosas. Aparte de que estaba-de-vacaciones, se suponía que había protegido la casa con un escudo antes de acostarse. Nada podía entrar mágicamente en la casa, pero aquella carta estaba sobre la mesa y no habían abierto la puerta. ¿O sí? Comprobó las trampas de la cerradura. Intactas. Chasqueó los dedos para formar una pequeña llama pero esta no sólo no se materializó, sino que un chispazo de dolor le azotó la mano. La sacudió con un gemido. El escudo seguía activo, y así seguiría hasta que no lo disolviera con las palabras exactas. Y nadie había sido capaz de burlarlo nunca. Solo Jules y él... y eso ya no era un problema. Ya no más.
Reforzó el escudo con una nueva trama, envió una sonda mágica para recorrer la casa y, mientras actuaba, sacó la nota del sobre. Era un sobre de tela encerada, suave y resistente. Caro. La nota también era de lino. Obscenamente caro. No pudo evitar sonreír de forma felina cuando la palabra acudió a su mente. Obscena. Se recorrió con la mirada y decidió que quizá convendría vestirse en algún momento, pero antes... No conocía a nadie tan adinerado como para malgastar así una pieza de papel de lino. El remitente pretendía llamar su atención, no solo eludiendo sus defensas sino además burlándose de ella con semejante gesto de despilfarro. Abrió la nota. Solo contenía un texto sencillo.
"Has jurado. Laudes."
Mierda. Mierda mierda mierda mierda. Buscó todos los reniegos, insultos y juramentos que conocía, pero su mente se estancó en el primero, usándolo de canalizador de toda su frustración. ¡¡Mierda mierda mierda!!
Apenas había pertenecido un par de años a los Juramentados y había realizado varios trabajos para ellos. Pagaban bien, pero los odiaba. Y siempre con Jules; Jules era el único enlace que tenía con ellos y ahora que no estaba contaba con que la olvidaran, pero no iba a ser tan fácil...
¿Quién más sabía dónde encontrarla? Una terrible duda la asaltó y recorrió la nota con la mirada en busca de algún signo de su compañero. Analizó cada letra, cada trazo, cada fibra... ¿Se parecía esa a una de sus ges? No. Era imposible. Había visto su cuerpo consumirse abatido por la magia. Había esparcido sus cenizas al viento. Decidió descargar su rabia con la nota, reduciéndola a ella también a cenizas. El latigazo de dolor que la envolvió cuando gritó la furia mezclada con el hechizo la hizo maldecir, de nuevo, al escudo mágico. Golpeada por su propia magia. Ridículo.
Rasgó el pliego y lo hizo pedacitos, descargando su ira de un modo más físico. No temía olvidar el mensaje. Era lo suficientemente claro. Los Juramentados solo citaban para el mismo día, la madrugada del día siguiente, como tarde. Siempre se reunían en el mismo sitio. Tenía la hora. No podría olvidarlo aunque quisiera. Y eso si se arriesgaba a quererlo. No se podía jugar con los Juramentados...
---------
Ahora que sabemos que nuestra prota es mujer y que sabe de magia... ¿Qué hará?
a) Decide ir a la cita esa madrugada.
b) Decide no ir a la cita.
c) Decide buscar más información sobre los Juramentados.
d) Decide volver a la cama y pensárselo luego.
e) ¿Otros? Va venga, en el anterior os lucisteis, a ver qué sale de esta... ¡Comentad!
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